Respira con el parque desde la ventana
Acércate a la ventana y busca un fragmento de verde, aunque sea una copa lejana. Inhala contando cuatro, sostén dos, exhala seis, y suaviza la mirada como si leyeras el horizonte. Observa el vaivén de las hojas, las sombras que cambian, y deja que el pecho responda al ritmo exterior. En tres minutos, el cuerpo registra amplitud, la mandíbula se suelta y el pensamiento se organiza sin esfuerzo, como si hubieras caminado más de lo posible en tu descanso.